Amanda, Barbazul y el amor limosnero. Relato

Amanda siempre amó desde la carencia y limosna fue lo que recibió.
sad princess
Había llegado al mundo creyendo no merecer estar aquí. Su madre la amaba desde la carencia. Su madre la parió para no perder a su marido. A quien amaba desde la carencia. A quien quería mantener a su lado por miedo a quedarse sola.  De niña había sido la princesita mimada y rebelde de su papá. Pero su papá murió cuando ella tenía 15 años. Entonces se encontró sola. Su madre no sabía amarla. Porque su madre (la abuela de Amanda) había sido madre cuando en realidad quería ser aviador. Y la madre de la abuela de Amanda… bueno, dicen que era una joven heredera de familia de la alta burguesía que se casó (sin amarle) con el joven más guapo del pueblo. Porque claro, la más guapa y rica debía casarse con el más guapo y rico.  Eso era el amor en ese pueblo del sur de Cataluña. Pero este joven apuesto pronto se convirtió en una borracho ludópata que dilapidó la fortuna de ambas famílias, así que la bisabuela de Amanda se convirtió en una fuente inagotable de bilis que rociaba constantemente sobre toda la família.
Así llegó Amanda al mundo. Con una pesada mochila llena de carencias y sin amor. Y así creció. Y así amó. O mejor dicho :mendigó amor. Fue pasando de brazo en brazo aterrorizada ante la posibilidad de no tener la mirada de esa otra persona que le dijera aunque fuera sin palabras que sí merecía ser amada.

Y un día la Vida se apiadó de ella y la empujó a una situación extrema de soledad. Para que bajara a los sótanos oscuros de su alma. Y ella bajó: se hundió en el barrizal y allí se encontró con Barbazul, barbazulque venía acompañado de otros fantasmas. Le entró el pánico e intentó huir pero Barbazul le tenía pillado el corazón con sus manos de garra y se lo estrujaba cada vez que ella quería salir a la superficie. A la luz. Ella ntentaba huir una y otra vez. Pero siempre acababa retrocediendo desgarrada la piel de su pecho por las garras de Barbazul.

Y entonces, mientras intentaba huir por enésima vez, se paró en seco, giró lentamente su cabeza hacia las profundidades, miró a Barbazul directamente a los ojos y éste quedó  paralizado por unos instantes cuando vio el fulgor extraño que desprendían los ojos de Amanda, un fulgor poderosamente decidido. Un brillo con olor a muerte.  Los labios de Amanda se torcieron en una mueca que dejaba entrever una sonrisa suicida y le dijo: “O tu o yo. No hay sitio para los dos en mi vida. Hoy, aquí, uno de los dos va a morir”. Y entonces desenvainó una espada salida de la nada. Del mismo lugar del que llegaron sus hermanas, armadas con sendas armas. Un rugido salvaje salió de todas las gargantas de las mujeres que, mostrando largos colmillos de lobas se lanzaron sobre el asustado Barba Azul y lo derrotaron. Le hicieron pedazos. Sus cuerpos se llenaron de sangre propia y ajena. Sangre, sudor, lágrimas y lodo…cedreAmanda despertó debajo de un hermoso cedro. El sol brillaba encima de sus ramas. Se oía el suave rumor de la paz del mediodía. El cantar perezoso y divertido de algunos pájaros que bromeaban entre ellos a la sombra de las ramas del cedro. Su callado cerebro oís el batir limpio de las alas de las mariposas que les contaban cuentos a las flores. En su mano una hormiga perfectamente negra se acicalaba las antenas a la espera de ser escuchada. “Tú eres el ser más importante del mundo–le dijo a Amanda- como yo. Como todos. Tu eres yo. Yo soy tú. Tu eres el ser más importante de tu mundo. Tú eres quién te acompaña siempre, las veinticuatro horas del día. Hasta que la muerte os separe. Hasta que la muerte te separe de este cuerpo. Ámalo. Sólo estarás en él una vez. Mucho tiene que enseñarte.  Y fíjate: cuando mueras ¿sabes qué pasará? Exactamente lo mismo que cuando muera yo. Nada. Nada cambiará. Todo seguirá su curso. Porque tú y yo somos iguales. Somos importantes como parte del Todo. Como cada una de las células que componen nuestros cuerpos. Como las plantas, los animales,… Todos somos una parte minúscula de de un sistema enorme y complejo. Así que no sufras. Vive la experiencia de estar aquí, siente, ama. Porque no estás sola. Tú te amas. “

Amanda agradeció con una sonrisa las bellas palabras de la hormiga. Se puso en pie y empezó a caminar.  Da vuelta a casa. Se sentía fuerte, completa y amada… y fue entonces cuando pudo amar

Y ser amada

Relato inspirado en el cuento Barbazul recogido y analizado en Mujeres que corren con los lobos de Clarissa Pinkola Estés

1 comentario en “Amanda, Barbazul y el amor limosnero. Relato”

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