El poliamor y el encuentro con la propia sombra

Hace poco me llegaba esta frase del antropólogo y psicólogo chileno Rolando Toro Araneda, creador de la biodanza: «Cuando me encuentro con el otro, empiezo a tener noticias de mi». Y pensé que si el encuentro con el otro significa tener noticias de una misma, en el caso del poliamor el noticiario es un Informe Semanal.
noticias de miCuando me llegó andaba yo estrenando mi nueva relación estable poliamorosa después de muchos años teniendo varias relaciones simultáneas y encuentros amorosos puntuales sin pretender construir nada sólido más allá de la pura vivencia del presente. Y no sólo eso sino que llevaba años escribiendo y predicando sobre el poliamor. Una de mis grandes frases con la que me llenaba boca y pecho era que creía que el poliamor era el Máster en crecimiento personal. Y la otra que para mí lo difícil no sería tener muchas relaciones sino compartir mi vida con alguien que las tuviera y yo (por lo que fuera) no.

Bien pues, yo, desde que decidí que me venía bien aceptar el rollo ese de que somos almas que se encarnan para aprender, qua hay unos guías, muchas vidas, gentes con las que te sigues encontrando y todo eso,… estoy convencida de que mis guías divinos (creo que les llaman así) son unos asiduos consumidores de LSD que se la pasan en grande con mi vida.
Y ¿Cómo la liaron esta vez? Pues bueno, en parte hicieron algo muy típico y es poner a prueba mis grandes teorías y hacerlas tambalear. “¿Te sientes guay cuando afirmas soberbia que el poliamor es el Máster en crecimiento personal? Chachi. Pues necesitas argumentos de peso para hablar aún con más conocimiento y solidez. Y ¿Además te sientes valiente diciendo en voz alta tu miedo más grande? Oído cocina: Tu pareja va a triunfar más que los chichos mientras tú te quedas vistiendo santos.”
annabel lee
Quien me conoce o ha venido a algún taller, sabe que suelo hablar desde la propia piel. Una piel que gracias a estos cachondos guías, a los que siempre me los he imaginado como dos jugadores celestiales delante de un tablero (como los del viejo vídeo de Annabel Lee pero tripaos) es una piel llena de vida (para no decir cicatrices que suena demasiado melodramático).
Y cuando no hablo desde la propia piel, ya se encargan ellos de que recoja en mis poros la vivencia de lo que pregono.
Así que, como explica la Gutman cuando habla de la experiencia de la maternidad como un hermoso e intenso proceso que nada tiene de idílico sino que sobretodo es un encuentro con la propia sombra, el poliamor también lo es para mí. Es como abrir la caja de Pandora en la que dormían todos aquellos fantasmas olvidados que creía en el fondo sepultados pero que no, mira tú, seguían allí, esperando la oportunidad de escapar de su cautiverio, estirar los músculos y volar a mi alrededor como locos libres al fin y nublando mi visión.

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Es bien conocido que la represión crea rebelión. En la sociedad, en la escuela, en la casa y en el alma. Todo aquello que reprimimos, cuando encuentra una vía de fuga, arremete en una descompresión desesperada directamente proporcional al grado de represión. Como el agua.
Y el poliamor versión “los Chichos y la vestidora de santos” liberó los fantasmas de la envidia, el amor romántico, el miedo, la inseguridad, la falta de autoestima, el apego, la soledad, el abandono,…
Imagínate, todos esos fantasmas riendo y gritando extasiados al recuperar su forma después de años de hacinamiento. Porque eso es el poliamor, no reprimir esas emociones, ni tampoco crear una zona de confort alambrada para que no entren en mi espacio vital. No reprimir la vida de las otras personas para que ninguno de estos fantasmas pueda entrar en el castillo de princesas. El poliamor es para mí abrirles la puerta y una vez han salido y se han desahogado, convocar una asamblea de fantasmas y decidir cómo hacer para que no deban volver a la cárcel ni tampoco se la pasen jodiéndome el día.
Si supero esta me dan el Máster 😉

4 comentarios en “El poliamor y el encuentro con la propia sombra”

  1. Ay Marta, cuánto me resuenan tus palabras…
    Eso mismo creía yo, que después de ser una infiel por naturaleza, pensaba que en el poliamor estaría como pez en el agua…
    Ahora trato de construir, por primera vez, una relación libre, honesta, con un amor impresionante, y ahí viene la manifestación completa de fantasmas para boicotearlo y recordarte cuan grande es tu sombra…

  2. Asi me encuentro yo ahora, abriendo la caja de pandora. Despues de 13 años de relación de pareja, con una hija de 6 años en común. Ahora se me plantea dejar de vivir juntos, él desea tener momentos con otra persona, tener las riendas de su vida, gestionar los momentos padre/hija, y seguir teniendo nuestros momentos de calidad, y las misèrias de cada uno, que se queden en la casa de cada una. Sin prioridad por Nadie mas la que la de uno mismo consigo mismo, y El deseo de recuperar la autonomia y no sentirse mal por sentirse bien con otra persona que no sea yo. El ver que el amor entre nosotros dos existe, la complicidad i el dialogo. Gestionar como planteas a tu hija la nueva situación, ver como encajas que este con otras personas, tener la teoria muy clara, pero que el corazon se te acelera cuando sabes que hoy no va a venir. Con ganas de abrir la caja, i ver que pasa, que no va a ser facil. Vivir sin expectativas respecto a nosotros, pero manteniendo el espacio de dialogo i Escucha activa. A ver que pasa…

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