El huevo de obsidiana y el trabajo con la sombra

En mis más de 40 años en este cuerpo he viajado en varias ocasiones a lo más profundo de mi alma para encontrarme con la Sombra. Algunos viajes han sido muy largos y otros más cortos. De algunos he salido ilesa y de muchos he emergido con múltiples y sangrantes heridas que he podido limpiar y curar. Cuando llegó a mí el huevo de obsidiana hace ya casi una década acepté temeraria esa poderosa medicina que para que me llevara a un lugar más profundo y así encontrar a aquéllos fantasmas cuyo nombre no recordaba. Ilusa. De ese salto al vacío regresé por primera vez con una dolorosa sensación de derrota.  Aunque muchos años después, superado el susto y precisamente mientras escribo este texto,me doy cuenta de que esa experiencia fue clave para mi posterior estudio e investigación sobre la obsidiana y para la creación de un método para acompañar a otras mujeres en sus viajes.

Van ya unos cuantos viajes con obsidiana. Los primeros de ellos con acompañamiento y alguno sola pero ya con herramientas. Algunos muy intensos y otros prácticamente sin enterarme. Pero cada uno de esos viajes ha sido una victoria cuyos tesoros he identificado, a veces, mucho tiempo después.

El encuentro con la propia sombra es un trabajo personal que puede ser duro y al que mucha gente no se atreve a aventurarse por ignorar que cuantas más veces nos aventuramos a las mazmorras de  nuestra alma a enfrentarnos a los barbazules y fantasmas que las habitan, más fuertes nos hacemos y más nos empoderamos porque cada descenso es una victoria. Pequeña o grande y siempre parcial. Siempre queda algún fantasma por liberar; algún enemigo por convertir en aliado; algún lago oscuro por iluminar,… Pero siempre, siempre se regresa con alguna victoria. Y son esas victorias las que, sumadas, van abriéndonos el camino hacia la libertad y la felicidad. Porque no hay peores cadenas (en una sociedad acomodada como la nuestra) que las internas.

Mediante la sanación con huevo de obsidiana nos permitimos abrir la puerta a alguna sombra retenida en nuestro sistema sexual. Liberándola podemos mirarla a la cara, identificarla, reconocerla y quizás aceptarla. Y es entonces cuando esa sombra deja de dominarnos. Porque todo aquello que está en mí y no acepto, reprimo o escondo me domina y me controla y, por lo tanto me impide el libre fluir por la Vía del Gozo. Pero mirar nuestras nuestras sombras a la cara puede no ser nada agradable. Porque po eso las escondimos en lo más profucndo y oscuro: para no verlas.

En nuestra historia personal, en nuestra historia genética e incluso en la cultural acumulamos muchas memorias sexuales de abusos, situaciones desagradables, traumas, tristezas, rabias, dolores. Ancladas en nuestro inconsciente se convierten en heridas sangrantes que nos desgastan y nos debilitan. Sanarlas es liberarlas. Sanarlas es caminar hacia la libertad del gozo y el empoderamiento.

Pero es un camino que a veces puede ser tortuoso y engañoso. Puede asustar o confundir. Es por eso por lo que aventurarse en él con un acompañamiento y una mirada externa amorosa y atenta y herramientas terapéuticas, es una manera de sacarle más provecho, de integrar la experiencia y de no perderse por el camino.

Pronto entraremos en el Giamos, la mitad oscura del año según nuestras tradiciones matrísticas anteriores a la invasión del patriarcado, que han sido posteriormente recuperadas y recopiladas por estudioses de la cultura celta. Es para mí el mejor momento para ir al encuentro de la propia sombra. Porque es el momento en el que la energía de la Tierra, y, por lo tanto, también la nuestra como parte de ella es de recogimiento y va hacia dentro. Por eso cada año, ofrezco esta oportunidad de viaje con acompañamiento al inicio de la etapa Giamos, donde el inconsciente toma más peso que el consciente a través de la mayor oscuridad.

No todos los momentos son buenos para todo el mundo. Por eso si sientes este llamado párate y pregúntate si es tu momento. Si vas a poder/querer cuidarte y dedicarte tiempo durante los tres meses que dura el ciclo de sanación. Puede que sea un viaje liviano pero tienes que estar preparada para la tormenta. Yo estoy preparada para acompañarte.

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1 comentario en “El huevo de obsidiana y el trabajo con la sombra”

  1. Jo vaig fer el treball de l’ou obsidiana amb la Seda i estic molt satisfeta. Em vaig sentir molt acompanyada i segura durant tot el «viatge», cosa que crec que és molt important. Realment és una oportunitat que no es presenta tots els dies. És difícil de definir amb paraules…s’ha de viure. És un camí d’autoconeixement molt ben planificat i guiat. Aprens molt de les altres i de tu mateixa. Hi ha moments de tot. Ja sabem que l’ombra és un reflex de nosaltres mateixes. I el resultat final sempre és més enriquidor, sempre.

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