Sanar el miedo con obsidiana

“El miedo es un asunto esencial, tal vez el asunto más esencial con el que todos debamos trabajar en nuestra vida. Cuando se le niega y se le ignora se le relega al fondo de la mente, desde donde ejerce un poderoso, y a menudo paralizante, efecto en nuestras vidas.” Krishnanada en su libro De la codependencia a la libertad: cara a cara con el miedo.

Todes tenemos miedos, porque el miedo y el dolor son simplemente parte de la vida. Pero en la sociedad del paracetamol y los ansiolíticos nos limitamos colectivamente a esconder(nos) el miedo e intentar avanzar y relacionarnos con pesadas corazas pero “aunque intentamos cubrirlo con todo tipo de compensaciones y adicciones, mientras se mantenga como una fuerza escondida puede causarnos ansiedad crónica.”(Krishnananda, op. cit.).

Ekhart Tolle en una charla sobre la ansiedad, la define maravillosamente como la manifestación física del miedo: “Cuando algo nos asusta, se desencadenan una serie de respuestas fisiológicas básicas y vitales para la supervivencia.” El problema es cuando hemos olvidado cual es la causa de estas respuestas porque el miedo que sentimos está escondido, cubierto. Entonces este miedo siempre está allí; se convierte en crónico y la respuesta fisiológica también. El cuerpo está permanentemente preparado para reaccionar a ese miedo que no identificamos y que no desaparece.

El miedo que escondemos también “puede sabotear nuestra creatividad, puede volvernos rígidos, suspicaces u obsesionados con la seguridad, y puede anular nuestro esfuerzo por encontrar amor.” ¿Cómo vamos a encontrar amor si todo nuestro sistema está mandando señales de miedo? Lo que vamos a encontrar es miedo. Pero como no reconocemos el nuestro, tampoco el de la otra persona. “Los conflictos que tenemos con otras personas se producen casi siempre cuando dos capas de protección chocan entre sí.”

Cuando decidimos mirar a la cara a este miedo sacándolo a la luz y observarlo con intensidad, apertura y compasión; sin juicios ni condenas; sin reprimirlo ni apartarlo; entonces empieza un poderoso proceso de transformación que nos abre a una profunda vulnerabilidad y autoaceptación. Reconocer y aceptar el miedo, abrirse a la vulnerabilidad y ser capaz de mostrarla: esa es el camino a la fortaleza. Ese es el camino que nos transforma y que invita a las personas que nos rodean a hacerlo.

La obsidiana es lava de las entrañas de la Tierra; viajera de lo Oscuro, nos invita a viajar a esa profundidad temida de nuestra tierra, nuestro cuerpo, donde mantenemos escondidos los miedos condenados al encierro. La Obsidiana es la piedra que para mí simboliza el arquetipo de Perséfone: la doncella vulnerable e inocente que viajó al inframundo raptada por el dios Hades y que emergió de él con el tremendo poder de comunicarse con el más allá, con los seres del Inframundo, en definitiva, con los mensajes de lo profundo de nuestra alma.

La sanación con huevo de obsidiana y acompañamiento terapéutico, es una invitación para hacer este viaje a nuestro inframundo, donde habitan encarcelados nuestros miedos. Es un pasaje a la oscuridad para que a la vuelta la luz sea más clara.

 

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