Kali en el Solsticio de Invierno

Hoy viernes 21 de diciembre a las 23:22h (hora española) efectuará su entrada el Sol en el signo de Capricornio, dando así inicio al Solsticio de Invierno en el Hemisferio Norte y al de Verano en el Hemisferio Sur.

NACIMIENTO DE LA LUZ

Hoy es el día más corto y la noche más larga. Lo oscuro predomina sobre la luz, el invierno, el frio y la nieve congelan el mundo. El Dios cornudo yace bajo la nieve. Es el momento del máximo Yin. A partir de ahora el Yang o luz va a ir creciendo hasta llegar a su máximo en el solsticio de verano. Así, hoy, el sagrado día de Yule, celebramos que nace la luz de la más profunda oscuridad. Así como la semilla se gesta en la tierra y los bebes en el vientre materno. Así Dios nace de la Diosa.

La religión cristiana decidió tapar esta festividad pagana con la fiesta del nacimiento de Jesús, lo cual dio resultado a tiernas imágenes»nevadas» del pesebre en Palestina. Porque el dios Sol nace de la Diosa en patogénesis (sin intervención de ningún dios masculino) lo que la tradición cristiana tradujo en “inmaculada concepción”. Esta idea de patogénesis del primer dios desde el vientre de la Diosa primigenia, la Diosa Madre, Gaia, Pachamama, etc., se encuentra en tradiciones de todo el mundo como interpretación de la idea más ancestral de que la luz nace de la oscuridad.

PROCESO INTERNO

El solsticio es un tiempo de cambio que nos invita a la introspección y al descanso. En nuestra sociedad, la luz artificial y los estímulos constantes como el consumismo, las cenas fuera, las redes sociales, etc. nos distraen de esta inercia común en toda la Naturaleza de quietud y descanso; de cueva; de ahorrar y reparar las energías para que cuando llegue la primavera con su subida energética estemos llen@s de fuerza y vitalidad para el florecimiento. Las que vivimos en el campo lo vemos muy claro: el invierno suave, soleado y “agradable” termina en primaveras flojas. El invierno duro en el que la tierra se hiela o se cubre de nieve; en el que el frío intenso provoca un parón de la actividad, desemboca en una primavera exultante y equilibrada. Nosotres, aunque a veces nos creamos que escapamos de las leyes naturales por ser algún tipo de semidioses racionales, no lo hacemos. Y así, insistimos en tener la misma actividad en invierno que en primavera y…enfermamos… más tarde o más temprano. Y no sólo físicamente. El silencio, la introspección y el reposo son necesarios para equilibrar la sociabilidad, el ruido y la actividad.

El paso de la luz a la oscuridad es un tiempo de cambio que a muches no les gusta pero “el invierno es amable, nos señala el camino suave y tranquilo hacia nuestro ser interior, hacia este tiempo anual de paz y reflexión, abrazando la oscuridad, perdonando, aceptando y amando.

El invierno elimina las distracciones, los ruidos y nos presenta el momento perfecto para descansar y retirarnos en un útero como el amor, trayendo fuego y luz a nuestro hogar. Y luego, a la vuelta de la esquina,el nuevo año comenzará, y como una semilla plantada en las profundidades de la tierra, tod@s nos levantaremos con energías renovadas una vez más para bailar bajo la luz del sol.” David Sánchez Ruiz en Facebook

A nivel astrológico entramos también en un tiempo de cambios que “son necesarios para continuar nuestra evolución individual y como humanidad. Y que, en períodos de cambio, es imposible poseer certezas en lo que llamamos realidad. Solo la provisionalidad puede ser nuestra compañera, así como nuestra conexión con la vida y los mensajes que ésta nos ofrece. Lejos de centrarnos en lo que perdemos o nos vemos obligados a soltar, es imprescindible enfocarnos en todo lo que el cambio nos puede ofrecer, comenzando por la aceptación de su existencia. Hay realidades que serán, si. Inevitables, si. Pero nosotros somos seres increíbles con impresionantes pozos de fuerza ysabiduría dispuestos a ser descubiertos y puestos en práctica, sólo en momentos como éstos.” Inma Fernández

KALI

A mí, este momento de máxima oscuridad y cambio me conecta con el arquetipo de Kali, la madre amorosa que me ayuda a aceptar mi lado oscuro junto a mi lado luminoso; la que me muestra con amor incondicional todos mis errores, mis dudas, mis temores, mis bloqueos, el modo en que he herido a les demás,… Kali, con su apariencia oscura y feroz, me lanza el desafío de atreverme a mirarla a la cara y hallar el amor que se esconde tras el sufrimiento. Kali constituye la gigantesca fuerza de amor que es la muerte del ego. Kali encarna la cólera transformadora mientras, destruye paradójicamente la ira, sobretodo la que procede de los deseos egoicos frustrados. Kali nace de la frente de Durga, la que aporta la fortaleza para iniciar los procesos de cambio y, para que nazca lo nuevo, Kali nos da el poder de poner fin a viejas estructuras.

Hablamos de que en el solsticio es cuando la luz nace de la oscuridad y, es precisamente Kali la que destruye el ego de la mujer que está alumbrando, manifestando todo su poder en ese común momento en el que la futura madre grita “me muero, me muero”. Ese momento de miedo que precede a la muerte de la mujer joven dando paso al nacimiento de la madre. Y, como después de todo parto, lo que se necesita es un tiempo de nido, reposo, introspección, asimilación,…ese es el invierno. Este parto lo vivimos ahora en el solsticio.

YULE

En las tradiciones pre-cristianas, este “alumbramiento” era un día sagrado. El significado original de sagrado es “diferenciado” o “distinguido”. En los días y lugares sagrados renunciamos a nuestros compromisos con el mundo exterior para restaurar(nos) y renovar(nos). En los rituales y ceremonias nosotres y el mundo somos sanades y fortalecides. Nos desprendemos de los impedimentos y distracciones que nos alejan de nustro compromiso con nosotres y con la Vida invitando a la cooperación de energías invisibles. Así nos reconsagramos en nuestra labor de recreación del mundo, una y otra vez.

El solsticio de invierno en las antiguas tradiciones pre-cristianas era la celebración del alumbramiento del dios, del sol, de la luz que nace en la oscuridad. El principio de la vida. Las celebraciones pueden ser variadas y complejas pero para mí la más sencilla es la que se hace decorando un árbol que representa la vida con bolas rojas representando el sol y velas en honor a la luz y a los ancestros. También se encienden fuegos sagrados que se mantienen toda la noche y se encienden velas. Todo esto para dar fuerza a la luz/Sol para que nazca y crezca con energía. En estos fuegos se quema el tronco de Yule, un tronco de pino o sauce (que puede ser el árbol del año anterior) en el que se inscriben símbolos como los del sol o del dios carnero y se medita entorno a lo que se desea que venga con esta nueva luz.

Feliz solsticio. Feliz Sabath de Yule. Feliz cambio y feliz descanso invernal

 

Share on facebook
Facebook
Share on google
Google+
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *