Samaín, el Fin de Año de las Brujas

En estas fechas es típico el debate entre Halloween o tradiciones más “propias” para el 31 de octubre. Pero en realidad lo que se está debatiendo es entre la interpretación moderna norteamericana o la cristiana local de un ritual mucho más antiguo, practicado durante miles de años por los diferentes pueblos que habitaban lo que ahora es Europa y el Mediterráneo Norte.

Se trata del Samaín, Samhain o “Fin de Año de las Brujas”, festividad que marca el final de un año y comienzo de otro según la Rueda del Año, nombre que se da al calendario de la Antigua Tradición.

La Antigua Tradición

Así es como se llama a un caleidoscopio de creencias, rituales y organizaciones sociales con una matriz común de solidaridad, culto a lo femenino y comunión con la naturaleza cuya semilla se remonta a los cultos de los antiguos pueblos paleolíticos de la actual Europa y del Mediterráneo incluyendo la media luna de Oriente Próximo. Un sentir común expresado de diversas maneras por diferentes pueblos a lo largo milenios, que inspiraba y estructuraba el modo como nos relacionábamos con el mundo, el cosmos y entre las personas antes de que las invasiones de los pueblos kurganes o arios empezaran un larguísimo proceso de destrucción de estas sociedades igualitarias, cooperativas y respetuosas con los ciclos naturales imponiendo organizaciones androcráticas, violentas, dominadoras y basadas en el miedo.

Pero pese a que la androcracia o patriarcado y sus sistemas de creencias, de organización social y de relación de dominio y expolio de la Tierra se han impuesto por casi todo el mundo desde entonces, en el substrato de los sentires de muchas personas han sobrevivido los antiguos cultos a la Diosa, poder creador femenino, Madre Creadora, Gaia, Innana, Astarté, etc. manteniendo viva la llama de este conocimiento y transmitiéndolo por generaciones hasta hoy que lo podemos ver manifestado en este crisol cultural conocido como brujería, Wicca o Wicca Reclaiming, Neopaganismo, etc.

La Rueda del Año

El calendario pagano se compone de dos mitades: una oscura llamada Giamos y una clara o Samos en las que se reparten ocho sabbats o festividades. Cuatro de estas celebraciones caen en los solsticios y los equinoccios y son conocidos como sabbats menores; los otros cuatro caen (aproximadamente) a medio camino entre los primeros cuatro y son llamados sabbats mayores. Si nos regimos por el calendario gregoriano, los sabbats menores coinciden con fechas cristianas y si lo hacemos en base al calendario solilunar, caen en las lunas llenas que se dan a mitad entre solsticios y equinoccios.

Portal a la Oscuridad

Samaín, es la festividad que marca el fin de un año y el principio del siguiente. Pasamos de la mitad clara, Samos a la mitad oscura o Giamos. De la luz a la oscuridad. Del “pa’fuera” al “pa’dentro”. De la vida social a la vida interior.

Es el momento de cerrar capítulos, saldar deudas, de hacer balance, de apreciar lo cosechado, de agradecer. Es el momento para soltar, suavemente, como hacen los árboles, aquéllo que no nos sirve. Lo que tuvo su utilidad o su sentido en un momento pero ya no. Soltar sueños que no se van a cumplir; hábitos, emociones, pensamientos y relaciones que se hicieron tóxicas (y digo relaciones y no personas porque creo más en las relaciones en las que dos o más personas están interactuando de una forma dañina para todxs que en el rol víctima-verdugo que desposee a una de las partes, como mínimo, de la capacidad o poder para salir de la situación que la oprime).

En Samaín soltamos, limpiamos y liberamos para entrar en el nuevo ciclo con las menos cargas posibles y nos preparamos para la entrada a la nutritiva oscuridad, a la cueva, al invierno del descanso y el recogimiento. Y es que en la tradición de la Diosa, no vemos la oscuridad como algo malo (eso es cristiano). La oscuridad es el origen de la vida. En ella se gestan los bebés, germinan las semillas, nacen las inspiraciones, … La oscuridad es bella, sabia, saludable y necesaria.

Samaín es la transición entre la luz y la oscuridad y, en la magia, es en estos momentos de tránsito en los que se abren portales entre dimensiones. Entre la dimensión de la luz y la de la oscuridad; entre la dimensión que vemos y que vivimos y las que no vemos ni vivimos. Entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. Es por eso por lo que en esta festividad se honra a los muertos, se les invita a comer, se les nombra, … Es lo que el judeo-cristianismo, no pudiendo eliminar esta arraigada tradición, convirtió en el día de Todos los Santos, de los muertos, Halloween, … Pero con ese drama, pesar y/o matiz terrorífico que tiñe todo lo cristiano y derivados. Para la Antigua Tradición no tiene nada de lúgubre ni pesadumbroso.

Es una celebración.

Una fiesta.

Un momento de honra.

Solemne.

Profundo…

Pero hermoso y nutritivo.

Si seguimos el calendario gregoriano, celebraremos Samaín el 31 de octubre y si seguimos el solilunar, lo hacemos bajo la luna llena en Tauro (este 2019, será el 12 de noviembre).

Sea como sea, aunque el sabbat con el que se abre el portal a la oscuridad tiene una fecha, la influencia de esta energía de limpieza, cierre, agradecimiento y desprendimiento se expresa durante más tiempo, desde la luna nueva en Escorpio (este año 2019 cae en el 27 de octubre) hasta la fecha elegida para el sabbat.

Rituales de Samaín

Durante este período hacemos limpieza de los hogares, de las relaciones, etc. a la vez que meditamos sobre las cosechas, los agradecimientos y lo que queremos soltar.

Rituales hay muchos y muy variados: Se pueden hacer celebraciones grupales con o sin comilonas, ceremonias, fiestas, fuego, etc. Y celebraciones hogareñas con los típicos manjares de muertos (pan de muertos, panellets, etc.), contándose historias de los muertos de la familia, poniendo sus fotos en los altares e incluso dándoles un lugar en la mesa de la cena. También se les pone velas en la casa, por las escaleras, por ejemplo, para que encuentren el camino para venir a cenar… Muchas son las formas en las que se celebra en las casas de muchos países este encuentro con los muertos.

Un ritual que a mí me apetece mucho hacer este año es de la Bendición del Hogar en Samaín que consiste en limpiar y preparar el hogar para que se vacíe de energías estancadas, dejando espacio para que se nutra durante la mitad oscura y se pueda llenar de nuevas energías frescas y limpias cuando llegue la próxima mitad luminosa. Es el principio de vaciar de lo que no nos sirve para dejar espacio libre que pueda ser llenado, en el próximo ciclo, por lo que sí nos nutre.

(Este ritual lo encontré en el libro “Lewellyn’s Sabbat Essentianls: Samhanin” y me encantó)

…………………..

De entrada, decirte que, como el ritual completo es en realidad una serie, puedes hacerlo por espacios, pisos, etc.

  • “Ingredientes para el conjuro”:

    • un atado de plantas secas o la mezcla sin atar para quemarla en un sahumador. A mí me gusta usar ruda, salvia, artemisa, lavanda, mirra, …

    • Una vela de color azul oscuro

    • Un plato con pequeñas ofrendas de comida. Yo uso sobretodo castañas y boniatos y especialmente granada como símbolo de Perséfone, la doncella que volvió del Inframundo con una clarividencia y capacidad de comunicación con lo Oscuro que la hizo muy poderosa y venerada.

    • Una vela del color que quieras como ofrenda

    • una botella con spray llena de agua salada.

  • Pasos

    • Limpieza física… Lo primero es deshacerte de objetos y cachibaches que no uses. Un poco a lo Mary Kondo con verruga en la barbilla 😉

    • Limpieza y purificación por el aire: con atados de plantas, sahumador o incienso ahúma la habitación, los rincones y paredes. Pide al humo (elemento Aire) que lleve limpieza y salud a cada rincón. Si no toleras el humo puedes hacer lo mismo rociando una infusión de plantas con un spray o atomizador.

    • Limpieza y purificación por el fuego: enciende una vela de color azul oscuro y recorre toda la habitación pidiendo que el elemento Fuego selle y proteja tu hogar de cualquier mal. Deja la vela en un plato a prueba de calor encima de la chimenea o estufa y deja que se consuma.

    • Limpieza y purificación por el agua y la tierra: rocía con el agua salada cada rincón, puerta y ventana llamando a los elementos Agua y Tierra a que combinen sus poderes para que aquellxs que traen buenas intenciones entren fácilmente y aquéllas que traen malas intenciones se distraigan aún más fácilmente.

    • Finalmente pon una ofrenda de vela y comida en la chimenea o estufa y apela a las deidades más importantes de tu hogar para que lo protejan y echen todas las energías problemáticas, malos espíritus, etc.

Así que, ya ves… si nos ponemos puntillosas, ni Halloween ni la Castanyada ni la Procesión de las Ánimas, etc., ni son las celebraciones más autóctonas ni las más originales. Todas son versiones pasadas por tamices cristianos y/o modernos de la antigua celebración relacionada con el culto a la Diosa como aspecto divino presente en todas las cosas y seres; con la honra a los ciclos naturales; con la consciencia de que la muerte y la vida son dos aspectos cíclicos interrelacionados presentes y necesarios en la Naturaleza.  

¿Qué tal si recuperamos lo que llevan milenios intentando robarnos? 😉

1 comentario en “Samaín, el Fin de Año de las Brujas”

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