La importancia de los pechos en el orgasmo. O el porqué muchas mujeres “no llegamos” sólo con la penetración

  Tanto en el Tantra como en el Tao, con sus diferencias, lo que buscamos en los intercambios sexuales es un estado alterado de conciencia; un acto nutritivo que nos llene y revitalice. No una descarga de minuto y medio sino un estado de gozo y éxtasis que puede durar más de una hora. Y para conseguirlo, lo primero que hay que entender es que la correcta estimulación de los senos es lo más importante. Más que el clítoris, la vagina o la vulva. El no entender esto es una de las causas de que las mujeres no lleguen al orgasmo con la penetración.
El cuerpo es un compuesto magnético con dos polos. Las mujeres tenemos el polo positivo en los pechos y el negativo en la vagina y los hombres tienen el polo positivo en el pene y el negativo en el pecho. La energía se produce en los polos positivos, es por eso por lo que aunque nuestros genitales estén diseñados para encajar, si no despertamos la energía sexual que reside en los pechos, la experiencia orgásmica femenina es pobre. En cambio, si lo estimulamos correctamente y durante el suficiente tiempo, la energía sexual se despierta o activa en el polo positivo para luego fluir hacia el negativo provocando una resonancia vibratoria en la vagina.
Tanto en el Tantra como en el Tao se da mucha importancia al cultivo dual heterosexual ya que en él, unimos el pene que es el polo positivo del hombre (dinámico y movilizador) con el negativo de la mujer (receptivo y absorbente) creando un circuito energético de nutrición y éxtasis mutuos y recíprocos.
En nuestra concepción cultural del sexo, los pechos o no se estimulan suficiente o se hace sólo para deleite del hombre y entonces la energía sexual de la mujer no es suficientemente activada y su orgasmo se limita al orgasmo de descarga o paroxístico que obtenemos por estimulación directa del clítoris o no llega. En cambio, si masajeamos los pechos con aceite, suavemente (el toqueteo estilo pluma es el que más despierta) y durante un buen rato, notamos cómo poco a poco se va generando energía sexual, una vibración que llega a tener un eco en la vagina, que se abre a la receptividad para la que está diseñada y es entonces cuando quiere albergar un pene dentro. El polo negativo-receptivo se abre a recibir la energía del polo positivo-dinámico.
A veces intentamos hacer esta alquimia y no sentimos nada. Existe un punto en el esternón justo entre los pechos, a la altura del 4º espacio intercostal, que al tocarlo duele un poco. Este punto en medicina china es conocido como el “Mar de las Emociones” o “Centro de la Sinceridad” y se dice que en él se acumulan las emociones reprimidas, los bloqueos, las aflicciones anímicas, los traumas infantiles creando un escudo energético en el pecho que nos impide despertar la energía sexual. Presionando a menudo este punto lo desbloqueamos y eso nos permite acceder al poder que existe en nuestros senos.
Existen varias maneras para masajear los senos tanto en el Tantra como en el Tao pero la base de todas es la presencia, el disfrute y la relajación. Estar más y hacer menos. Así nos concentramos más en las sensaciones que tenemos en los pechos y en las que se producen en la vagina a raíz del masaje.
Aquí hemos abordado la importancia de los senos en el orgasmo en pareja heterosexual. En los próximos posts, trataremos la penetración en sí, la importancia del automasaje para las prácticas de Alquimia Sexual Femenina no dual y propuestas para mover la energía en relaciones no heteros.

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