Los 7 pasos para el Orgasmo Femenino
Formación en Sexualidad Alquímica Femenina

Acuarela de Tina Maria Elena

En mi experiencia de unos cuantos años acompañando a mujeres, he visto que muchas de las dificultades que tenemos para sentir placer absoluto es el “cómo” tenemos entendido el funcionamiento de nuestra sexualidad. Así que, basándome en los pilares sobre los que he creado la Formación en Sexualidad Alquímica Femenina, te cuento aquí los “7 pasos para el orgasmo femenino”

1. Relajación y presencia.

Hay un hábito aprendido entre la mayoría de personas de nuestra sociedad de practicar el sexo como si fuera un acto gimnástico, una especie de pilates y kamasutra lleno de jadeos, sudores y despliegue de acciones sin fin. En estas prácticas cuya finalidad última y casi única es alcanzar el orgasmo, viendo éste como la meta importante para la que realizamos todos los esfuerzos, la mujer tensa el cuerpo, la energía, los glúteos, el coño,… en un empeño olímpico por alcanzar el orgasmo más rápido y más intenso. Así, muchas o algunas mujeres consiguen un orgasmo de descarga que las deja relajadas. Es una manera muy agradable de descargar el sistema nervioso. Sí.

Pero eso supone:

  1. Que el foco está en los genitales

  2. Que no disfrutamos tanto del camino como cuando no hay metas que conseguir

  3. Que si no “alcanzas” ese El Dorado que es la descarga orgásmica, te frustrasç

  4. Que la sexualidad acaba convirtiéndose en algo rutinario y previsible

La sexualidad femenina se cuece a fuego lento ya que la energía sexual femenina se despliega por el cuerpo a partir de la relajación. Para un éxtasis completo más allá del orgasmo genital, hay que entregarse a la relajación en total presencia. Y precisamente no nos damos cuenta de que cuanto más hacemos, menos presentes estamos y, por lo tanto, no podemos escuchar lo que realmente está aconteciendo en nuestro cuerpo y con nuestra energía.

Deja de hacer, de correr, de perseguir El Dorados orgásmicos, de centrarte en tu clítoris,… y relájate, entrégate a la guía de tu energía escuchándola y siguiendo la dirección a veces caótica e imprevisible que toma cuando no la intentas controlar o dominar.

Así te permitirás saborear los infinitos registros de tu placer íntimo. Y entonces, te darás cuenta de que el orgasmo ni siquiera importa.

2. La respiración.

En esta carrera por alcanzar una meta a través de la tensión, cambiamos nuestro patrón respiratorio y aceleramos el ritmo a la vez que pasamos a respirar sólo desde el tórax, sin incluir el vientre ni el coño. De hecho, aunque parezca increíble, muchas veces sólo con cambiar la respiración, ya sentimos un cambio cuántico en nuestra vivencia sexual. Pero la respiración está muy íntimamente relacionada con las emociones y, a veces no es tan fácil cambiar el patrón y sostenerlo. Sobre todo si llevamos décadas respirando de manera incompleta y eso nos sucede a muchas debido al estrés.

Si eres de las que vas corriendo por la vida, seguramente tu sexualidad no sale de los genitales si es que sientes placer en ellos. En este caso (o en general) haz la prueba: si te sientes nerviosa o estresada, incluye el vientre en tu respiración y verás cómo cambia la sensación.

Y cuando hagas el amor contigo o con otra u otras personas, prueba a respirar lenta, profunda y sonoramente sintiendo cómo llega el movimiento respiratorio hasta los labios de la vulva. Al excitarte, si eso sucede, observa si cambias el patrón y dejas de respirar con los genitales moviendo sólo la caja torácica. Puede que, cuando cambies el patrón, al principio el placer te sepa a poco, se haga lento, poco explosivo,… Ya… Claro. Después de años de fast food cuesta apreciar la cocina a fuego lento.

3. La nutrición.

Otro de los grandes mitos de nuestro concepto de sexualidad es que el orgasmo empieza y acaba en el clítoris. Claro que este pequeño y tremendísimo órgano que tienen todas las hembras animales está allí entre nuestras piernas única y exclusivamente para darnos placer. ¡Qué maravilla de la naturaleza! Pero nuestras prácticas lo estresan sobremanera convirtiendo la sexualidad en un acto meramente genital.

La energía sexual empieza a nutrirse en el pecho. No en balde los senos son nuestro órgano nutritivo por excelencia. Y no sólo para nutrir a otros seres. Principalmente nos nutren a nosotras, a nuestra sexualidad. Una deliciosa estimulación de los senos abrirá las vías de paso para que la experiencia orgásmica sea completa, relajada, nutritiva y extática.

Pero en nuestra sociedad, maltratamos y menospreciamos la belleza y maravillosidad intrínseca de los senos femeninos de una forma pavorosa: No nos gustan porque no encajan en el modelo poco habitual que alguien que no somos nosotras un día decidió que era la única forma hermosa de los millones de formas posibles. Así los tapamos, encorsetamos, apretamos, subimos, cortamos, rellenamos de plástico,… los torturamos

A la vez son convertidos en objetos sexuales y usados por los medios para deleite y lascivia del macho machote.

Sana tu relación con tus senos: Acarícialos cada día (aunque no tengas uno o los dos a causa de una cirugía); ámalos, diles cosas bonitas. Masajéalos con aceite para pechos y goza infinitamente de su belleza intrínseca.

Cada día. Igual que cada día quizás te pongas algo en la cara y le dediques unos minutos, a los senos también. Y, de vez en cuando, regálate un buen automasaje.

Cuando hagas el amor contigo o con otra u otras personas, después de saludar, mimar, despertar todo el cuerpo, dedícale unas buenas caricias a los senos sintiendo como se activa su energía por debajo de la piel. Entonces, y sólo entonces, baja esa energía al clítoris y permite que allí se multiplique para luego expandirse de regreso a todo el cuerpo.

4. El desbloqueo energético.

Cuando hemos generado suficiente energía en los pechos y en el clítoris (recuerda cuando estimules éste que no hace falta que le saques brillo a base de frotes) queremos expandirla por el cuerpo y elevarla para conectar con ese estado orgásmico de gozo amoroso que forma parte de nuestra naturaleza humana. Pero claro, muchísimas veces esta energía encuentra dificultades en su senda expansiva.

Uno de los lugares donde más se bloquea es el plexo, tercer chakra, diafragma, palacio amarillo según el Tao,… Porque allí es donde se nos congestionan las emociones que no han tenido su espacio de expresión. O donde se acumula el estrés, el nerviosismo. Éste centro se pone duro como una piedra también cuando llevamos una vida de control y dirección total.

También se nos bloquea en los genitales, se enturbia y pierde allí entre traumas, abusos, heridas,… y sobretodo por la falta de amor en el trato que le hemos dado a nuestro templo sagrado. Y esto no lo digo en tono místico de pareo blanco, sino entendiendo como sagrado cualquier lugar que custodia algo precioso, íntimo, sensible, delicado, etc.

Por último añado también a estos ejemplos, la cabeza. Vivimos la mayor parte de nuestra vida en la mente, en la actividad mental. Así nuestra energía se concentra principalmente allí, suponiendo una dificultad a veces muy grande llevarla al cuerpo.

5. Movilización de la energía sexual.

Relajación y presencia

Una vez hemos podido nutrir y generar energía sexual y tenemos las vías de paso desbloqueadas, podemos moverla por todo el cuerpo sublimándola en Amor y/o Consciencia.

Entonces y sólo entonces podemos conectar con esa cualidad extática gozosa intrínseca de nuestro ser y fundirnos con el Universo…

O al menos perder de vista la Tierra por un rato que puede ser muuy largo y delicioso.

6. Tacto consciente.

Este punto no es que vaya en este orden. Podría haberlo puesto en cualquier otro lugar de la lista porque es transversal a todo. No sólo es importante tocar y tocarnos sino también y mucho el cómo lo hacemos. El tacto con amor y presencia despierta la energía, juega con ella, la acompaña,… No es lo mismo frotar una espalda como si quisiéramos simplemente aplicarle un alcohol de romero que hacerlo con total presencia. Y ¿Qué quiere decir esto? Pues en realidad es muy simple de entender pero a veces algo difícil de cambiar y sostener: Cuando toques, hazlo con toda tu atención en la piel. Tanto la de tu mano como la que hay debajo. Siente el tacto, la temperatura, la textura, las sensaciones diferentes según la zona,… ¿A que cambia mucho la experiencia?

7. La entrega.

Este punto también podría ir en otro puesto pero lo pongo al final porque el orgasmo es un acto de entrega total. De entrega a la vida y a las sensaciones. De pérdida de control. Es a veces una pequeña muerte. Y eso nos da miedo. Si te cuesta soltar el control… allí lo tienes. No puedes abrirte al orgasmo si no te rindes a él. Hoy muchas mujeres sea por experiencias pasadas, por desconfianza en las otras personas, o la otra persona o porque por algún miedo conocido o desconocido no son capaces de soltar el control en sus vidas, sienten pánico a entregarse al orgasmo. Y es que a veces da hasta vértigo. Aprende a soltar, a rendirte, a entregarte a la vida con confianza y tu energía sexual te llevará al éxtasis.

Si te gusta este texto, te invito a que lo compartas tanto como desees nombrando y, por lo tanto, honrando, a la persona que lo ha escrito. Así es como las mujeres vamos a cambiar el mundo 😉

Y lo dicho: Este mini resumen es el sustrato del que brota la Formación en Sexualidad Alquímica Femenina en la que durante unos cuantos meses, con diferentes facilitadoras y en la sororidad acogedora del grupo, vamos a ir profundizando en estos 7 pilares.

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