¿Por qué elijo usar el término Yoni para nombrar a mis genitales?

El lenguaje modela el cerebro

Las personas que me conocen saben que me gusta mucho reflexionar sobre el vocabulario que uso en mi comunicación y no lo hago por snobismo sinó porque creo firmemente que las palabras son mucho más que combinaciones de letras que nombran algo. Creo que el vocabulario que usamos modela nuestra realidad, nuestra forma de ver el mundo.

He viajado mucho aunque he hecho muy poco turismo. Me aburre. Los monumentos y ciudades me interesan poquísimo. He viajado para compartir saberes, lenguas, visiones, realidades,… Para ampliar mi mente con puntos de vista a veces diametralmente opuestos a los aprendidos en mi sociedad de pensamiento único. He llegado a recorrer miles de kilómentros para quedarme toda la estancia en un pueblito minúsculo sin ver un puñetero monumento famoso. Y así, felizmente forzada a aprender a comunicarme con personas que no hablaban ninguna de las lenguas que uso, he podido ver el mundo con otro color, forma y funcionamiento de los que yo creía que eran los únicos indiscutibles.

El lenguaje modela el cerebro y a mí me gusta tonificar su plasticidad innata buscando las palabras que más me gustan; las que me representan; las que me incluyen completa y las que incluyen todas las realidades y verdades posibles con las que me identifico temporal o perennemente.

Yoni es el vocablo sánscrito que elijo (después de darle años de vueltas) para nombrar los genitales femeninos. Le tuve rechazo durante mucho tiempo por el uso que de él se hace sólo como postureo místico, sin conocer la maravillosa sacralidad que contiene. Me gusta este vocablo porque además de nombrar a los genitales femeninos también significa “origen” y “fuente”. Además es un nombre que incluye tanto la vulva como el canal vaginal, la matriz y los ovarios. Yo siento que mis genitales son algo más que un agujero; más que una vaina para la espada masculina, idea que contiene el nombre “vagina”. Y también mucho más que un espacio anatómico de incidencia clínica.

Mi yoni es el origen de la vida. Es un espacio sagrado de creación, de placer, de energía. Es la fuente de mi poder como mujer. Porque yo nací mujer y así me siento. Y en esta declaración incluyo a personas diferentes a mí; con otras realidades de género y sexo pero que también tienen una cueva que penetra en su cavidad pélvica.

Con este inciso pretendo apuntar al hecho de que quizás y sólo quizás, este espacio tan parecido en diferentes personas de diferentes géneros y/o sexos no pueda ser nombrado igual en todas ellas. Y yo, como mujer cisgénero, elijo yoni para nombrar a mi coño.

Dioses que paren por el cráneo

Prometeo partiendo el cráneo de Zeus para que éste pueda “parir” a Atenea. Atalanta Fugiens de Michael Maïer. Emblema XXIII.

Yoni procede de una cultura que germinó en una época de la historia de la humanidad en la que lo femenino era sagrado y venerado. En la que las mujeres eran honradas como encarnaciones del poder de la creación. Una época en la que las deidades creadoras eran femeninas y no este dios creador cristiano que usurpó a fuego y espada la capacidad de crear de lo femenino convirtiéndose en el único dios creador… Para lo que sus inventores tuvieron que imaginar maneras extrañas de crear vida como a partir de barro y costillas como en el judeo-cristianismo o abriendo el cráneo de un hachazo como en el caso de Zeus pariendo a Afrodita.

Relieve de la diosa Lajja Gauri del s. VI en Madhya Pradesh (India)

La Matriz o Útero Universal

Yoni procede de una cultura que germinó en una época de la historia de la humanidad en la que lo femenino era sagrado y venerado. En la que las mujeres eran honradas como encarnaciones del poder de la creación. Una época en la que las deidades creadoras eran femeninas y no este dios creador cristiano que usurpó a fuego y espada la capacidad de crear de lo femenino convirtiéndose en el único dios creador… Para lo que sus inventores tuvieron que imaginar maneras extrañas de crear vida como a partir de barro y costillas como en el judeo-cristianismo o abriendo el cráneo de un hachazo como en el caso de Zeus pariendo a Afrodita.

El lenguaje de lxs diosxs

El sánscrito es un lenguaje que no fue creado para un uso cotidiano sino que fue conscientemente diseñado con la finalidad de registrar tradiciones rituales y religiosas y su significado. Algo muy usual en tiempos muy antiguos en los que la necesidad de palabra escrita era muy diferente a la actual.

Así, cada letra de una palabra tiene su propio significado y su propio valor simbólico y filosófico con anterioridad y más allá de su uso como parte de una palabra. Así pues, el significado esotérico o simbolismo de cada letra del alfabeto sánscrito o devanagari (“lenguaje de los dioses”) narra el significado más íntimo de una palabra determinada.

Sabiendo esto, el vocablo yoni se compone de las 4 letras y, o, n, i. Escribiéndose en este orden: yoin (aunque se pronuncia yoni) que se escriben como se muestra a continuación: Las letras, que se leen de izquierda a derecha, significan lo siguiente:

Y = El principio animado, el corazón, el verdadero yo/ser, unión

O = Preservación, luminosidad

I = Amor, deseo, consciencia; brillar, impregnarse, dolor, pena

N = Loto, maternidad, ciclo menstrual, desnudez, vacío, perla

Llama a tus genitales femeninos como te salga del coño pero piensa un poquito antes y crea. Crea consciencia. Que tu lenguaje hable de ti y moldee tu realidad. Yo elijo yoni ¿Y tú?

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Mucha de la información de este texto está basada en el libro Yoni, sacred symbol of female creative power. De Rufus C. Camphausen. Inner Traditions. Rochester, Vermont. 1996